Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente.
Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo.
Una de las famosas fábulas de Esopo que me tocó traducir en bachiller.

February 11th, 2008 at 0:48
Vamos, que Más vale pájaro en mano que ciento volando… aunque con perros mola más xD
February 11th, 2008 at 15:17
Ajá. Algo así pero más molón xD